Ayer fue un día de mierda, y eso que lo que me pasó fue una nadería. A ver lo que ocurre cuando me pase algo grave.
Ayer tocó ir a mi concierto anual. Cuando la dulce y cálida voz de Lourdes Hernández, o Russian Red, aún me envolvía, busqué en la red el tema que más me gustó, una versión de All my little words, de The Magnetic Fields. Pero es todavía mejor la versión original:
Escrito en Música | Deja un Comentario »
Me compro un número de la revista “Filosofía hoy”. De la editorial globus, que se dedica a publicar revistas de cocina, decoración, “bienestar”, etc. Me pica la curiosidad: ¿qué hara la filosofía en compañía semejante?
La abro, y su contenido no desentona con el resto de revistas del grupo (bueno, lo raro hubiera sido lo contrario): un repertorio de citas, curiosidades y artículos ligeros, para soltarlas ante los amigos y en eventos familiares varios y presumir de que uno es muy leído e inteligente. (¡Cómo no lo descubrí hace años!).
Hasta aquí, nada que no entre en el juego esperable.
Veo una cosa que me llama la atención, una recensión de un libro de Terry Eagleton; con el resumen, muy breve, de su pesamiento, completamente fusilado de la wikipedia.
Escrito en Filosofía, Internet | 2 Comentarios »
Los blogs son útiles para, entre otras cosas, apuntar cosas que vamos encontrando por la red. Y una de ellas me está dejando realmente impresionado y conmovido: el escritor César Mallorquí está contando, en una serie de post de su blog, la triste historia de la destrucción de su hermano, que se suicidó hace diez años (el también escritor Eduardo Mallorquí).
Y me impresiona y conmueve no solo porque la historia, de por sí, ya es conmovedora, sino por la sinceridad que Mallorquí está mostrando al enseñarnos sus entrañas. Incluso cuando se calla algo, lo dice…
Escrito en Notas, Personales | 2 Comentarios »
Soy la persona más torpe que conozco (y conozco a unas cuantas personas torpes). Hasta ahora, para hacer chapucillas en casa, recurría siempre a la ayuda de mi progenitor, pero una vocecilla dentro de mí me decía insistentemente, y cada vez de modo más audible: “¿No te da vergüenza, a tu edad, emancipado (presuntamente) y no sabiendo utilizar ni un destornillador?”.
A lo que yo siempre le respondía: “No exageres, oh, voz de mi conciencia, que el otro día utilicé un martillo y un cincel para abrir una lata de cerveza que se me resistía…” .
Hasta ayer, día que los fluorescentes de mi cocina decidieron que no les daba la gana funcionar más. Bueno, ir iban, pero parpadeando continuamente. Al principio a mis neuronas les dio por fantasear con que se encontraban en el interior de la nave Nostromo o en Blade Runner, hasta que la dichosa conciencia le dio por entrometerse y espetarme un tajante “Macho, si no arreglas esto con treintaytantos añazos, es que eres un inútil, y ninguna mujer te querrá, y acabarás sin poder acariciar a nadie mientras le dices palabras bonitas al oído para llevártela al huerto, y blablabla…”.
Ahí tocó mi fibra sensible, o más bien otras partes de mi cuerpo también muy sensibles. Jo, incluso cuando la cosa va a fluorescentes averiados siempre acabo pensando en lo mismo… En fin, me lo haré mirar.
A lo que íbamos. Primero me informé acerca de lo que tenía que hacer: cambiar una cosica que se llama cebador y probablemente también el propio tubo fluorescente. Parece fácil, ¿no?
Pues no.
Rotundamente no.
Para empezar, hay que quitar la lámpara donde están los dichosos tubos.Estaba sujeta a su parte central por una rosca, así que… la agarré y me puse a darla vueltas. Cuando por fín se desprendió, mi alegría por haber completado la primera fase de mi tarea se quedó un poco aguada cuando vi que a lo que tenía que haber dado vueltas no era toda la lámpara, sino una cosica que tenía en el medio. El resultado: que me había cargado las innumerables conexiones (nada menos que tres, o puede que cuatro) que había entre los cebadores, tubos, y una cosa que se llama balasto.
Un poco ansioso, cambio los cebadores y los tubos, y después miro y remiro los cables que salen del techo y los que se han quedado en la lámpara; ellos, indiferentes, se curvan, hacen mil figuras, entran por unas cosicas y salen por otras, y se niegan a revelarme lo que les pregunto insistentemente: ¿cómo c**o estábais conectados, malandrines?
Ante su silencio, decido hacer, intrépido, las conexiones a boleo: si sale con luz, san Antón, si no… bueno, al carajo los fusibles. Me subo de nuevo a una escalerita, e intento introducir un cable por uno de los agujeros de la regleta.
Mala elección.
No había quitado la luz.
Y me dió tal calambrazo que oí a mi vocecilla interior llamarme descerebrado, mientras se reía a mandíbula batiente.
Herido un poco en mi dedo, y mucho en mi amor propio, compruebo que la regleta se había quemado: no tengo otra, así que voy a toda prisa a la tienda, antes de que se haga de noche.
Vuelvo, y ya es de noche… o por lo menos en mi cocina, sin luz artificial, no se ve un carajo.
Así que me subo al techo de mi cocina, dejo una linterna para que me ilumine encima de un armario, y me pongo a hacer prácticas de contorsionismo, sujetando con una mano a la vez la lámpara y la regleta, y con otra el destornillador y los cables que intento fijar. Todo ello, señoras y señores, subido a una escalera. Alehop.
No sé cómo, después de diez minutos que me parecieron diez años lo logro. Me bajo….
Contengo el aliento….
La vocecilla de mi conciencia creo que también lo contiene….
Doy la luz de la casa…
Voy al interruptor de la cocina…
Lo acciono…
Y se hace la luz.
Ufffff…
Escrito en Personales | 4 Comentarios »
Propósitos de año nuevo:
1. Perder peso.
2. No obsesionarse con perder peso.
3. Leer más.
4. No obsesionarse con leer más.
5. Hacer más ejercicio.
6. No obsesionarse con el ejercicio.
7. Ser más “abierto”.
8. No obsesionarse con ser “abierto”.
9. Navegar menos.
10. No obsesionarse con navegar menos.
11. Ser un poco menos capullo.
12. Ser un poco menos capullo.
13. Ser un poco menos capullo.
14. Ser un poco menos capullo.
15. …
Escrito en Personales | 2 Comentarios »
Discutir con alguien, a quien nunca he visto, acerca de la existencia de Dios. A medianoche.
Se me pasó preguntarle… ¿de verdad existes, si nunca nos hemos encontrado?
Escrito en Internet, Pensamiento, Personales | 3 Comentarios »





