No, no me he vuelto nacionalista. Simplemente me he acabado de leer “Mater Dolorosa”, del historiador Álvarez Junco. Y lo recomiendo a todos los interesados en la formación de la idea de España, que como todas las construcciones políticas no brotó (ni brota) espontánea y naturalmente de la cabeza de los nacidos en la península ibérica.
Esta obra (Premio Nacional de Ensayo en el 2002) adopta una visión instrumentalista de la idea de nación, esto es, defiende la idea de que las identidades nacionales no son algo natural y permanente, sino fruto de la voluntad de alguien (de las élites sociales, culturales y administrativas). Y su formación no se pierde en la noche de los tiempos, sino que puede rastrearse (por lo menos, su configuración actual) en el siglo XIX.
En su desarrollo primero se fija en la idea de España presente antes del siglo XIX, donde encontramos ya unos ciertos esbozos de lo que después será la “nación española”. Después analiza el episodio de la Guerra de la Independencia, donde la nación empezó a configurarse. Pasa a tratar la construcción de la idea por las élites culturales decimonónicas, y la actitud de los conservadores hacia ella (de considerarlo un elemento potencialmente subversivo hasta apropiarse de él).
Y termina con la parte que a mí me pareció más enjundiosa, sobre los límites que tuvo la labor “nacionalizadora” de las élites sobre el conjunto del Estado, límites que están en la raíz de la mayoría de los problemas con que nos encontramos hoy en día en cualquier tertulia política (por si alguien no lo coge: Estatut y ETA), y no, como suele pensarse, en una secular opresión de Castilla sobre el resto de los territorios del Estado. Para que luego digan que la historia no sirve para nada: por lo menos, te puedes reír un rato con las tonterías que se dicen por ahí.
Iba a poneros algún fragmento del libro, pero otros lo han hecho por mí.





