Hace poco, y gracias sean dadas a los programas de intercambio de archivos, he estado viendo algo que exige un post.
Se trata de “negro sobre blanco”, el programa literario defenestrado que se emitía en la 2, y que en esta ocasión estaba dedicado a un tema político: hablaban el filósofo Gustavo Bueno, concido Pepito Grillo de la izquierda de este país y quizá el único filósofo (junto con Savater) que aparece con cierta asiduidad en nuestra pequeña pantalla, y el ex secretario general del PCE Santiago Carrillo.
Durante poco menos de una hora se dedicaron a discutir sobre la izquierda en la actualidad. Ambos son izquierdistas, o al menos se afirman como tales, pero Gustavo Bueno se muestra muy crítico con algunos de los derroteros de la izquierda de este país (sobre todo se refirió al PSOE y a su práctica política) mientras que Santiago Carrillo está mucho más conforme con ellos.
Y oigan, fue toda una delicia. Ver a dos personas en la tele aportando razones para apoyar lo que estaban diciendo fue de lo más refrescante, aunque desde mi punto de vista ganó Gustavo Bueno por goleada. Resumiendo muy sucintamente sus tesis, para él la izquierda está completamente desorientada, y se dedica a hablar sin sentido (se refiere a ella como “izquierda indefinida”), sin saber de qué habla, mientras que Santiago Carrillo se defendió la mayor parte de las veces aludiendo a que el filósofo desde sus “alturas” podía ayudar a la derecha con esos argumentos.
Me gustaron sobre todo las reflexiones sobre la “memoria histórica”, un concepto ahora tan de moda entre la izquierda, pero que veo muy problemático. La “memoria histórica” es algo subjetivo, que pertenece a cada cual (por lo menos si entiendo bien el concepto “memoria”), pero algunos parece que pretendan equiparar eso a la historia, y esta última es conocimiento, tiende a la objetividad.
En definitiva, “Negro sobre blanco” no se merecía acabar como acabó.





