“¡Qué diferentes somos de Dickinson, en la actualidad! [...] ¿Quién, entre nosotros, siendo poeta, se plegaría a un destino oscuro de solterona en un pueblo? Haría al menos algún intento de fuga. Ella nunca lo hizo. [...] Nosotros vivimos quizá en capitales y nos parecen provincias. Tenemos a nuestro alrededor un montón de gente y nos sentimos excluidos del universo. Estamos llenos de insatisfacción de la cabeza a los pies, siempre ansiosos, nostálgicos, intolerantes. Nos parece pequeño el horizonte que nos aguarda, tenemos la perenne sensación de haber caído en un punto equivocado, y que la porción de horizonte que nos ha tncado es demaisado exigua. Albergamos el pensamiento secreto de que si nos hubiese tocado un espacio mayor del horizonte, y a nuestro alrededor un número más grande de amigos e interlocutores, quizá habríamos podido tener un destino más elevado. No pensamos que los lazos familiares puedan enriquecernos el espíritu, nos han tocado por casualidad y no creemos en la casualidad. [...] Creemos tan solo en nuestras elecciones, y nuestras elecciones son arrogantes, inquietas, caprichosas y agitadas. EStamos, no obstante, siempre con los prismáticos a punto, esperando que aparezca alguna“.
Natalia Ginzburg. Ensayos. Barcelona: Lumen, 2009; 447 pp.; col. Ensayo; trad. de Flavia Company y Mercedes Corral; ISBN: 978-84-264-1713-8.






¿Quién menoscaba mis bienes?
¡Desdenes!
Y ¿quién aumenta mis duelos?
¡Los celos!
Y ¿quién prueba mi paciencia?
¡Ausencia!
De este modo en mi dolencia
ningún remedio se alcanza,
pues me matan la esperanza,
desdenes, celos y ausencia.
¿Quién me causa este dolor?
¡Amor!
Y ¿quién mi gloria repuna?
¡Fortuna!
Y ¿quién consiente mi duelo?
¡El cielo!
De este modo yo recelo
morir deste mal extraño,
pues se aúnan en mi daño
amor, fortuna y el cielo.
¿Quién mejorará mi suerte?
¡La muerte!
Y el bien de amor, ¿quién le alcanza?
¡Mudanza!
Y sus males, ¿quién los cura?
¡Locura!
Dese modo no es cordura
querer curar la pasión,
cuando los remedios son
muerte, mudanza y locura.
Maravillosa Natalia.
No sabía que la habían traducido en Encuentro, sí he visto que ha salido un tomo de ensayos en Lumen.
¡Vaya! Pues gracias por decírmelo, porque la referencia que puse está equivocada. La fuente de la que lo he tomado es el tomo de ensayos de Lumen, que estoy leyendo (a salto de mata) ahora. Lo corrijo ahora mismo.