Esta noche, a eso de las cuatro de la mañana, me he despertado a causa de unos ruidos. Ya no sé si los he soñado o realmente los estaba oyendo, porque una vez despierto (totalmente) todo estaba silencioso.
Algo me impulsó a levantarme y a mirar por mi ventana. Estaba nevando, y, definitivamente, todo estaba en silencio.
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Es sobrecogedor el silencio con que la nieve lo cubre todo. Infinito silencio del blanco. Frío. Incertidumbre. Esperanza. Todo se mezcla.