Gustavo Bueno me gusta y no lo aguanto. Me gusta por la coherencia de lo que dice y por su independencia radical. No me gusta por las formas que a veces utiliza para decir lo que dice y descalificar al contrario.
No le hacía yo dedicándose a temas como el sentido de la vida, pero sí, tiene un librito con ese mismo título. Y en el breve ojeo que le he dado, un apunte que me ha llamado la atención:
Un regressus hacia las fuentes subjetivas (psicológicas, caracteriológicas…) de la personalidad puede conducir a un “encharcamiento subjetivo” (narcisista o masoquista) inmoral, porque la personalidad se alcanza en la dirección del progressus, es decir, de los actos éticos y morales. [...]. Un regressus continuado y obsesivo hacia la subjetividad psicológica individual no es el mejor camino para obtener el “conocimiento de nosotros mismos” como personas.






Yo no sé si lo aguanto o no, pero no me disgusta y me parece muy valiente.
Lo que más me ha llamado la atención es que a pesar de su orientación materialista y marxista coincida, en este aspecto, con lo que él llama escuelas “metafísicas”. Y es alguien que no se suele andar con paños calientes.
No sé lo que son las escuelas “metafísicas”, me temo. En cualquier caso, es cierto que Gustavo Bueno ha experimentado una muy saludable transformación ( a la vejez, viruelas). Hace unos meses le escuché en una entrevista por la radio y, a mi entender, dijo cosas muy coherentes, con mucho sentido común.