Me entero de la muerte de J. D. Salinger. De él solo he leido, como casi todo el mundo, su novelaEl guardian entre el centeno, y no guardo un buen recuerdo de ella. Puede que para su época (y para Estados Unidos) fuera una novedad el retratar a un adolescente inadaptado, un poco desequilibrado y que además decía palabrotas, pero creo que ha envejecido fatal: ahora no epata a nadie, como lo prueba el hecho de que en su día fuera escrito para adultos (aunque su protagonista fuera adolescente) y que hoy en día sea una de las típicas lecturas que te encargan en el colegio.
Me acuerdo sobre todo del final, cuando el protagonista le empieza a contar a su hermana lo que él quisiera ser -un guardián que protegiera a los inocentes del abismo-. Aunque a lo mejor esa novela hay que leerla cuando se tienen los años de su protagonista, y no veintimuchos, como fue mi caso.
Salinger y Cauldfield
enero 29, 2010 por jaimemarlow
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Nunca he sentido curiosidad por leer “El guardián entre el centeno”. Una vez lo eché un vistazo y no me convenció. Hay libros que nunca leeré por muy famosos que sean ¡Qué jovencito eres, Marlow!
Bueno… los veintimuchos también les he dejado atrás. No hace mucho, pero ya no cumplo los treinta.
Pues a mí me gustó mucho. Auténtico, refrescante… Soy profesora de secundaria…
Comentando el otro día la muerte de Salinger, estábamos tratando de buscar un equivalente en la literatura española. Su novela se asemeja a nuestros clásicos escolares: Zalacaín el aventurero, o La tesis de Nancy. Aunque para mí, The catcher in the rye es una reedición de otras aventuras de adolescente, nuestro Lazarillo de Tormes.
¿El Lazarillo de Tormes y El guardían entre el centeno? Pues la verdad es que así, a bote pronto, no les veo la relación. Las dos son novelas de aprendizaje, pero Cauldfield tiene poco de “pícaro”. El pobre está desorientando, y además no parece hacer gran cosa por orientarse. En cambio el Lazarillo no deja de aprovecharse de todas las situaciones que se le ponen por delante.
Gracias por comentar, Pilu. Interesante tu blog, le visitaré.
La verdad es que leí El guardián entre el centeno en la Universidad, y no había cumplido todavía los 20. ¡Buen momento! No la he releído desde entonces, hace muchos más años de los que quisiera, pero guardo un gratísimo e inolvidable recuerdo. Se asemeja con el Lazarillo vagamente, por eso del aprendizaje y tal.
Saludos,
“El guardián entre el centeno” suele ser valorado siempre (y de un modo poco justo, en mi opinión) en función de lo mucho o lo poco que el lector se identifique con el protagonista.
Por eso, es un libro que adoran todos aquellos que se sienten un poco inadaptados, entre ellos un buen montón de adolescentes y, curiosamente, también un buen montón de psicópatas (los más conocidos: el asesino de Lenon y Charles Manson).
Independientemente de que uno se reconozca en Holden (el prota) más o menos, es indudable que el libro tiene al menos un mérito objetivo: consigue retratar la insatisfacción respecto al mundo adulto de una manera conmovedora y crítica al mismo tiempo.