Soy la persona más torpe que conozco (y conozco a unas cuantas personas torpes). Hasta ahora, para hacer chapucillas en casa, recurría siempre a la ayuda de mi progenitor, pero una vocecilla dentro de mí me decía insistentemente, y cada vez de modo más audible: “¿No te da vergüenza, a tu edad, emancipado (presuntamente) y no sabiendo utilizar ni un destornillador?”.
A lo que yo siempre le respondía: “No exageres, oh, voz de mi conciencia, que el otro día utilicé un martillo y un cincel para abrir una lata de cerveza que se me resistía…” .
Hasta ayer, día que los fluorescentes de mi cocina decidieron que no les daba la gana funcionar más. Bueno, ir iban, pero parpadeando continuamente. Al principio a mis neuronas les dio por fantasear con que se encontraban en el interior de la nave Nostromo o en Blade Runner, hasta que la dichosa conciencia le dio por entrometerse y espetarme un tajante “Macho, si no arreglas esto con treintaytantos añazos, es que eres un inútil, y ninguna mujer te querrá, y acabarás sin poder acariciar a nadie mientras le dices palabras bonitas al oído para llevártela al huerto, y blablabla…”.
Ahí tocó mi fibra sensible, o más bien otras partes de mi cuerpo también muy sensibles. Jo, incluso cuando la cosa va a fluorescentes averiados siempre acabo pensando en lo mismo… En fin, me lo haré mirar.
A lo que íbamos. Primero me informé acerca de lo que tenía que hacer: cambiar una cosica que se llama cebador y probablemente también el propio tubo fluorescente. Parece fácil, ¿no?
Pues no.
Rotundamente no.
Para empezar, hay que quitar la lámpara donde están los dichosos tubos.Estaba sujeta a su parte central por una rosca, así que… la agarré y me puse a darla vueltas. Cuando por fín se desprendió, mi alegría por haber completado la primera fase de mi tarea se quedó un poco aguada cuando vi que a lo que tenía que haber dado vueltas no era toda la lámpara, sino una cosica que tenía en el medio. El resultado: que me había cargado las innumerables conexiones (nada menos que tres, o puede que cuatro) que había entre los cebadores, tubos, y una cosa que se llama balasto.
Un poco ansioso, cambio los cebadores y los tubos, y después miro y remiro los cables que salen del techo y los que se han quedado en la lámpara; ellos, indiferentes, se curvan, hacen mil figuras, entran por unas cosicas y salen por otras, y se niegan a revelarme lo que les pregunto insistentemente: ¿cómo c**o estábais conectados, malandrines?
Ante su silencio, decido hacer, intrépido, las conexiones a boleo: si sale con luz, san Antón, si no… bueno, al carajo los fusibles. Me subo de nuevo a una escalerita, e intento introducir un cable por uno de los agujeros de la regleta.
Mala elección.
No había quitado la luz.
Y me dió tal calambrazo que oí a mi vocecilla interior llamarme descerebrado, mientras se reía a mandíbula batiente.
Herido un poco en mi dedo, y mucho en mi amor propio, compruebo que la regleta se había quemado: no tengo otra, así que voy a toda prisa a la tienda, antes de que se haga de noche.
Vuelvo, y ya es de noche… o por lo menos en mi cocina, sin luz artificial, no se ve un carajo.
Así que me subo al techo de mi cocina, dejo una linterna para que me ilumine encima de un armario, y me pongo a hacer prácticas de contorsionismo, sujetando con una mano a la vez la lámpara y la regleta, y con otra el destornillador y los cables que intento fijar. Todo ello, señoras y señores, subido a una escalera. Alehop.
No sé cómo, después de diez minutos que me parecieron diez años lo logro. Me bajo….
Contengo el aliento….
La vocecilla de mi conciencia creo que también lo contiene….
Doy la luz de la casa…
Voy al interruptor de la cocina…
Lo acciono…
Y se hace la luz.
Ufffff…
De tubos fluorescentes y demás…
marzo 23, 2011 por jaimemarlow






Genial. Me has hecho pasar un buen rato leyéndolo.
“ir iban”… ese iBan ¿seguro que es con B?
Y joer… no tienes fusibles en casa, tienes automáticos… que antes de tocar la instalación eléctria se tienen que bajar!!!
@inthemood4love: pues si vieras cómo me lo pasé yo haciéndolo…
@Juan. Ya sé que tengo automáticos, pero “fusibles” queda como más entrañable… Y sí, sé que hay que bajarlos, pero una cosa es saberlo y otra es acordarse.
Anda, pues sí que la tuviste buena… Jaime. ¡Pero lo conseguiste, te mereces un premio! Me das envidia ¿sabes?, yo tengo pavor a los arreglos, y sale carísimo no saber hacer nada salvo cocinar, me da vergüenza.